Escrito en un tiempo que no recuerdo, divago
Por qué me hiciste creerte? Para qué me pediste que fuese sincero? Lo fui, siempre lo fui en lo que era importante, las formas de decir las cosas pierden su relevancia ante la verdad desnuda...
Verdad es la que se cree, Realidad la que se vive y se percibe.
¿Qué de lo irremediable se puede curar? Más preguntas que respuestas, lo que siempre detestaste, en la contradicción de exigir lo que no puedes dar, detestas tu propia impotencia y la recriminabas en mi si esta se asomaba, incluso mis aciertos eran ofensas. Ahora entiendo tu petición de no mentirte, de no abandonarte, de no hacer lo que tu hiciste. Me pides lo que no puedes cumplir, tu naturaleza que te hace más humana y falible que nada.
Ser tu complemento era ser todo lo que no eras.
Condenas indescriptibles con palabras insuficientes, la aceptación y goce de la perdición, dolor placentero por lo que este puede crear, el dolor es la prueba de estar vivo, a más dolor más vida aunque lo que lo causa te pueda matar, entre vida y muerte gastamos nuestra cuenta corporal hasta agotarnos en restos mortales que den vida a otros ni remotamente superiores, por mucho, menos similares, tan triviales como somos a diario, malgastando nuestro limitado tiempo a la espera de otro en nuestra misma situación, circunstancial, momentanea, un instante, un azar, vida pura, sin razón, insensata, locura plena, caos creativo, el inicio del fin, lo que atrae separa, el aburrimiento de la vida, la muerte seduce por estar tan lejos, y a veces cerca y no llega, muéstrate! Pruébame! Llévame! Pero déjame en paz!
La paz de los sepulcros.
Verdad es la que se cree, Realidad la que se vive y se percibe.
¿Qué de lo irremediable se puede curar? Más preguntas que respuestas, lo que siempre detestaste, en la contradicción de exigir lo que no puedes dar, detestas tu propia impotencia y la recriminabas en mi si esta se asomaba, incluso mis aciertos eran ofensas. Ahora entiendo tu petición de no mentirte, de no abandonarte, de no hacer lo que tu hiciste. Me pides lo que no puedes cumplir, tu naturaleza que te hace más humana y falible que nada.
Ser tu complemento era ser todo lo que no eras.
Condenas indescriptibles con palabras insuficientes, la aceptación y goce de la perdición, dolor placentero por lo que este puede crear, el dolor es la prueba de estar vivo, a más dolor más vida aunque lo que lo causa te pueda matar, entre vida y muerte gastamos nuestra cuenta corporal hasta agotarnos en restos mortales que den vida a otros ni remotamente superiores, por mucho, menos similares, tan triviales como somos a diario, malgastando nuestro limitado tiempo a la espera de otro en nuestra misma situación, circunstancial, momentanea, un instante, un azar, vida pura, sin razón, insensata, locura plena, caos creativo, el inicio del fin, lo que atrae separa, el aburrimiento de la vida, la muerte seduce por estar tan lejos, y a veces cerca y no llega, muéstrate! Pruébame! Llévame! Pero déjame en paz!
La paz de los sepulcros.


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